2013-09-25

Crisis

  • Tú no eres tu profesión. Eres una persona con virtudes y conocimientos que quizás no hayas explorado. Fórmate en algo distinto a lo que te dedicabas, pero que te guste, te apasione y sobre todo que sepas que puede ser una labor necesaria en la sociedad.
  • No estás tan mal. Tal vez me odies al leer esa frase ¡Hasta yo me caigo regular! pero es cierto. Malo es vivir una guerra (y en la actualidad, existen) no tener nada, ni ayudas sociales, ni familia, ni amigos… nada.
  • La autoestima alta. Por favor huyamos de los vampiros emocionales, ese tipo de gente a la que le va bien y están deseando que salgas a la calle para hacerte un interrogatorio. Sí, son esas mujeres y hombres que se alegran de los problemas de los demás. Tengamos compasión por sus vacías vidas.
  • Fuera depresión. Conozco a muchas personas que la están padeciendo. La depresión es peor que un dolor de muelas, te parte por dentro y lo peor, crees que no hay luz al final del túnel. Tranquilo, saldrás. Y no solamente lo harás sino que te habrás convertido en una persona más fuerte y que sabe quién es.
  • Apaga la televisión. No todos los medios de comunicación disfrutan narrando desgracias, pero la gran mayoría sí: captan audiencia. Ni estamos tan mal ni estábamos tan bien. Lee un libro, si tienes acceso a Internet consulta blogs, páginas web relacionadas con temas laborales e infórmate de lo que a ti te interesa.
  • Lo siento, pero no hagas mucho caso a los economistas. Ellos mismos suelen decir que pueden hacer análisis brillantes pero una vez que el problema ha pasado. Las soluciones normalmente están en manos de un ciudadano anónimo que no tiene acceso al poder. La inteligencia no la reparten en las universidades.
  • Si has pensado en marchar a otro país: aprende el idioma antes, comprueba qué necesidades tienen y en qué sector podrías encajar, nada de irse a la aventura, al menos en estos tiempos donde cada euro tiene mucho valor.
  • Sonríe. En serio. Escucha programas de humor en radio, la risa es la mejor terapia. En este país hemos tenido grandes cómicos como Gila (que tuvo una vida muy dura)que supo convertir las penurias y algo tan duro como una guerra en su profesión: haciendo humor negro.
  • No te rindas. Jamás. No creas en los “no puedes”, “no vales”, “eres demasiado mayor”. Falso. Siempre se está a tiempo cuando se está vivo. En cuanto el agobio acuda a ti haz lo que más te guste, no te sientas culpable. Tienes derecho a divertirte

Fuente: desconocida